Pero no una gratitud teórica y aprendida académicamente, sino una gratitud desde lo más profundo de nuestro corazón. Es fácil dar las gracias a alguien cuando nos aporta algo bueno o que a primera vista sea satisfactorio para nosotros, pero ¿qué hay de la gratitud hacia aquellos episodios difíciles de nuestra vida? ¿Y hacia aquellas personas que se han cruzado en nuestro camino y nos han hecho daño? Esas sombras ocultan detrás una luz que, sí sabemos destaparlas, llegaremos a las puertas del paraíso y si además somos capaces de agradecer todas esas lecciones, que aunque duras, nos han llevado hasta aquí, entonces se abrirán esas puertas y nos ganaremos ese paraíso.