Bailar con tu Perro


Durante muchos años viajé sola, deseando no tener que hacerlo. En mis veintes, tuve un magnífico trabajo que me permitió realizar viajes a lugares maravillosos tales como Madrid, París, Londres y Costa Rica. Estos viajes fueron oportunidades únicas en las que aproveché al máximo para explorar y disfrutar el estar allí. Sin embargo, siempre tuve la sensación de que algo hacia falta. Añoraba poder compartir lo que estaba viviendo con alguien.

En cuanto al amor, sencillamente, el tiempo y las circunstancias nunca me permitieron  disfrutar y compartir mis viajes y aventuras con un compañero.  Inevitablemente me vi involucrada con personas muy desorganizadas o sin los recursos suficientes para asumir un viaje. En otras situaciones, mantuve relaciones con uno que vivía al otro lado del país, razón por la cual terminé siempre viajando sola. Después de experimentar heridas profundas en el corazón, mis viajes se tornaron, a demás de solitarios, tristes: a todas partes donde iba, me persiguian pensamientos y recuerdos de mis amores perdidos, las imágenes de oportunidades desperdiciadas y los supuestos: ” si hubiera…”

La buena noticia es que las experiencias van cambiándonos y el tiempo sana las heridas. Mientras más tiempo pasamos solos, más logramos abrazar nuestra soledad, aprendemos a amar nuestra propia compañía y nos volvemos  nuestro mejor amigo. En ese punto, valoramos y de hecho buscamos padar tiempo a solas. Este es el punto al que felizmente he llegado.

Recientemente me encontré en un momento de cambios y decisiones importantes, dudando cual camino tomar. Supe inmediatamente que para aclararme necesitaría un viaje de búsqueda interna….y supe que necesitaba hacerlo sola.

Y así fué, tomé la carretera de la costa Pacífica, yo sola, con mi carro y mi radio, preparada para la epifanía, lista para la aventura y abierta a lo que la vida me trajera!

DSCN1364Mi primera parada en el camino fué el  Parque Pfeiffer Big Sur, donde emprendí una caminata hacia una cascada. Esta fué mi primera vez caminando sola en la naturaleza. Mientras me movía entre troncos de árboles y terrenos escarpado , contemplé mi soledad, absorbiendo con conciencia toda la belleza de mi alrededor.

A lo largo del camino me encontré con parejas descansado y  haciendo chistes entre ellos. Como es común en estos casos, nos saludamos con un amigable “hola” y yo caminé sonriéndome a mi misma ante su evidente alegría y risa.

Al llegar a la cascada, me encaramé en una roca, donde almorcé recostada contra un árbol, disfrutando el sonido del agua que fluía a mi alrededor. Inmersa en la serenidad de la naturaleza fui conciente de mi estado de felicidad, estado que trascendía mi soledad. Mientras comía mi sándwich, las dos parejas lograron llegar hasta la cascada, así que nos saludamos nuevamente, esta vez , ofrecí tomarles fotos. Compartimos algunas risas y me deleité con la oportunidad de sentir esa conexión con extraños.

Unos minutos más tarde llegó una señora mayor. Le pregunté si quería que le tomara fotos también y comenzamos a charlar. Inmediatamente comenzamos a hablar a cerca de las aventuras de caminar en soledad. Discutimos como el estar solos nos da la oportunidad de conectar con personas que nos cruzamos a lo largo del camino. Me sentí feliz de poder conectar con ella de esa manera y muy orgullosa de mi misma por estar allí viviendo esa aventura por mi cuenta. Estaba motivada y a  la expectativa, sin importar a quien o que me encontraría luego.

¡El siguiente encuentro realmente me quito el aliento! Mientras caminaba, en la última parte del camino de descenso, casi llegando al parqueadero, vi lo que pensé era un perro de alguien que lo había dejado sin correa. No pensé mayor cosa. Después de unos minutos me pregunté donde estaría su dueño y me di cuenta que no había nadie alrededor, por lo que consideré la posibilidad de que se tratara de algo diferente a un perro.

Lo escuché  murmurando en el bosque, muy cerca de mi, así que me detuve y con cuidado, eché un vistazo más detallado. ¡Fue entonces cuando me di cuenta que a solo unos metros de distancia había un lince! Pues cualquiera que me conozca sabe el amor que siento por los animales, en especial por los felinos, de hecho tengo dos gatos en casa.

Mi madre podría contarles como de niña solía quedarme por horas consintiendo animales en el zoológico sin nunca tenerles miedo. Fui la típica niña que siempre llevó ardillas y conejos heridos a casa, pretendiendo sanarlos y servirles de enfermera. Evidentemente mi madre estuvo siempre preocupada por aquello de la rabia, pero yo nunca tuve miedo. Siempre sentí profunda conexión con el mundo animal y sintonía con su energía. De igual forma, al encontrarme con el lince tampoco sentí temor. Tal vez esto fué algo positivo, pues de haber mostrado miedo, el animal lo habría notado, reaccionando de forma probablemente agresiva. En este caso no fué así: simplemente se movió lentamente y con cautela, manteniendo la  mirada fija, alejándose de mi.

BobcatInspirada por su belleza, lo miré atentamente, observando el mismo comportamiento que veo todos los días en mis gatos. Admiré las marcas en la punta de sus orejas y su hermoso pelaje punteado. Lo observé completamente cautivada, mientras se movía con gracia y agilidad trepando entre los árboles, sumergiéndose en lo alto de la montaña. Para mi este fué un momento memorable, un poderoso momento de conexión con el mundo natural, que llevaré siempre en mi corazón.

Maravillada con el espectacular encuentro, regresé a mi carro y seguí mi camino hacia el sur por la carretera de la costa Pacífica. Cualquiera que haya viajado por allí sabe a lo que  me refiero cuando hablo de la belleza impactadora del paisaje a lo largo del camino. Por esta razón, vale la pena tomarse el tiempo, detenerse y disfrutar la impresionante vista.

En un punto, mientras manejaba, vi un grupo de gente señalando hacia el cielo. Me hice a un lado de la carretera para ver que era lo que miraban. Este, resultó ser uno de los primordiales destinos para el avistamiento del cóndor Californiano. Amantes de las aves esperaban pacientemente con sus binóculos en las manos. Paré y esperé por un rato, pero al no ver ninguno, regresé a mi carro y continué mi camino.

Y luego, ahí estaba. Al cruzar la autopista, miré hacia el cielo y lo vi, volando justo sobre mi: lleno de gracia y color, poderoso cóndor. ¡Majestuoso y absolutamente libre! Me imaginé volando como un ave, muy alto sobre la tierra, disfrutando y acogiendo todo.

Sentí mi espíritu expandido otra vez ante la gran dicha de conectar nuevamente con la naturaleza. Llena de gratitud y encanto continué mi paseo.

Más adelante, a lo largo de la autopista me detuve una vez más para fotografiar otro fantástico paisaje. Allí me encontré con la pareja que vi unas horas antes durante mi caminata. Nos saludamos y esta vez charlamos un poco a cerca de lo que hacíamos, de donde era cada uno, etc.

Me topé con las mismas parejas dos veces más durante mi paseo de tres días, y cada vez nos reímos ante el deleite de la sincronía. Cada vez, pude confirmar la conexión existente entre todos los seres del planeta. Que maravilloso es el poder conectar con otros, poder saber un poco a cerca de personas extrañas, recordando una vez más que a pesar de estar viajando por mi cuenta, ¡nunca estaba sola!

DSCN1400

Después de disfrutar la mágica vista, volví a mi carro y continué mi jornada con una sonrisa en mi cara. Conducí en las curvas, disfrutando plenamente el estar allí, en mi carro, con las ventanas abajo, la música a todo volumen y el viento moviendo mi pelo.

Pensé para mis adentros, “no puede haber nada mejor que esto.”

Un rato después, me llevó alrededor de una curva y a mi izquierda vi un hombre con un Gran Danés. El perro estaba parado en dos patas, bailando con su dueño. Me reí a carcajadas y luego sentí mis ojos llenarse de lagrimas, ¡lágrimas de alegría!

En ese momento me di cuenta de que la vida no se trata de alcanzar metas, de tener dinero o acumular vienes materiales. No se trata de si estamos solos o tenemos una pareja. Se trata de establecer conexiones: conectar con otros seres humanos, conectar con animales, conectar con el espíritu. Se trata de vivir el momento presente y absorber su belleza, la magia y el misterio que nos rodea a cada instante. Se trata de las experiencias que dejan una marca indeleble en el alma, de los momentos que nos dejan sin aliento. Se trata de bailar con tu perro….

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6 respuestas a Bailar con tu Perro

  1. amalia dijo:

    hermoso tu relato ….que experiencia…..solamente leyendo tus lineas ,me trasporte y te acompañe en ese viaje ,gracias ,mil gracias…

  2. Josefina Tauche dijo:

    Excelente! Me encantó porque se parece mucho a mi, somos muy parecidas en lo que hemos vivido. Pero de eso se trata de disfrutar al máximo los momentos. Gracias

  3. Noel dijo:

    Muy bien dicho. Estoy 100% de acuerdo. Esta vida is acerca de conectarnos con otros. Me alegra que lo sepas asi.

  4. Grici dijo:

    Excelente relato, visualice todo el paisaje que narraste y lo vi muy hermoso y la experiencia que cuentas del lince, fue una conexión muy impresionante, me hiciste recordar una película que ví hace tiempo, sobre la reina de Inglaterra, con la actriz Helen Mirren, fue cuando murió Ladi Diana, y la reina recibió tantas criticas por la frialdad que mostró sobre eso, y se fue sola al campo en su carro, se bajó, y de repente se apareció un venado, grande, hermoso, altivo, éste la miró fijamente, y ella a él, muy cerca de ella, la conexión que hubó entre los dos, fué la misma que describes en tu relato. A veces nosotros perdemos tiempo en cosas que magnificamos, no sabiendo que en lo simple se gana más en vida. Te felicito por tu relato, y la vida es muy bella y es una sola. Te mando un abrazo….y Gracias por compartir tu historia. ♥♥♥

  5. Carolina dijo:

    Hermoso relato! Tu paseo sola por esa costa maravillosa es una muestra de la necesidad que tenemos los humanos de encontrarnos a nosotros mismos con las distintas vidas que hay fuera. La naturaleza en fomra de cascada, de bosque, de lince, de humanos, de aguilas y de perros. Que mas se le puede pedir a la vida? Hay que disfrutarla! Me gusta!

  6. eva Kann dijo:

    Excelente narrativa. Me transporté al sitio y viví tu bella experiencia, casi que con la misma intensidad que tu. Gracias por compartir tu bello relato 😉

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