Una Reflexión para la Navidad


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Era el año 1995. Yo tenía 20 años y me estaba quedando sola en el apartamento de un amigo en Londres. Era invierno y porque Londres se hizo oscuro a las 15:00 de la tarde, me encontré atrapada en el apartamento muy temprano en el día. Yo estaba comiendo un bol de helado para la cena, mientras veía un programa de tv terriblemente aburrido (en una pantalla llena de nieve estática) sobre la elaboración del queso en Gran Bretaña. Esta fue mi primera Navidad a solas. Es un día que nunca olvidaré. Nunca me había sentido tan sola en mi vida.

La segunda Navidad que pasé sola fue en el 2007. Yo tenía ahora 32 años y vivía en Los Angeles. Pasé todo el día enroscado en una bola de agonía de lágrimas, sufriendo de aflicción por el hombre que amaba, que iba a pasar su primera Navidad con la mujer que me había sustituido. No había de comer en ese día. El dolor era demasiado fuerte para permitir la alimentación. Era demasiado para responder incluso al teléfono. No hablaba con ningún amigo o familiar en ese día. El único lugar que podía soportar fue estar a solas con mi dolor. Ese fue el punto más bajo de mi vida.

La tercera Navidad que pasaría a solas es ésta: 2011. Ahora tengo 36, casi 37 años y estoy viviendo en San Francisco. Es tan fascinante para mí para reflexionar sobre todas las Navidades entre ésta y aquella primera Navidad solitaria en Londres. Para ser honesta con ustedes, yo no recuerdo donde he pasado todas las Navidades entre ellas. Puede que haya habido otras fiestas que pasaba a solas, pero las que recuerdo son las que he mencionado. Esas son las que se destacan como los momentos dolorosos y determinante en mi vida.

Reflexiono sobre los 16 años que han pasado desde que me serví este “festín” de helado navideño, y es difícil de imaginar, incluso la persona que era y la persona que me he convertido. Toda una vida de cambios, tristezas, alegrías, triunfos, risas, lágrimas y aventuras han ocurrido durante los 16 años. De España a Boston, a Washington, DC, Los Angeles a San Francisco, he vivido a través de un espacio de 6.000 millas. He pasado de ser un estudiante que vivía en España, a una que planeaba los viajes de estudiantes, de ser una que ha abandonado a la universidad de postgrado, a trabajar en las Naciones Unidas en Ginebra, a través de mi primera adquisición como gerente en un start-up, para trabajar en una trabajo de salario mínimo, de vuelta a la gestión en un start-up, para ser despedida y ahora a ser una escritora inspiradora. Ha sido un camino que yo nunca podría haber imaginado y un nivel de crecimiento y transformación que no se puede medir por el tiempo ni el espacio.

Al momento de escribir este post, es la víspera de Navidad y estoy acurrucada en mi pijama con mis dos gatitos, los dos únicos compañeros constantes en mi vida en la última década. Son la pared entre mí y el apretón completo de la soledad. No voy a estar con amigos o familia en esta Navidad, no porque no tengo ellos, sino simplemente porque todos estamos en diferentes lugares este año y las circunstancias nos impiden estar juntos. ¿Es fácil estar sola? Yo ciertamente estaría mintiendo si dijera “sí,” pero estoy aquí para decirles que hay una fuerza indomable y una fortaleza que han venido de tener que enfrentarse a las profundidades de tal soledad. Caminando a través de la soledad durante tantos años me ha obligado a caminar por el fuego y me ha permitido salir una guerrera espiritual. Y con eso ha llegado el conocimiento y la sabiduría que yo soy mi propia aliada más fuerte, que con mi fuerza interior y fuego que pueda superar y soportar cualquier situación o reto que venga en mi camino.

Estoy aquí hoy para hablar con todas las otras almas solitarias que sienten que están solos, que sienten que son los únicos. Yo estoy aquí para decirles que no están solos. Estoy aquí para decirles que son unos de millones, que mientras escribo estas palabras hay un sinnúmero de otras personas en la misma situación, con el deseo de tener seres queridos con quien compartir las fiestas. Y yo estoy aquí para decirles que hay fuerza en eso. Ustedes no están solos. Ninguno de nosotros está solo. Todos estamos conectados por el corazón y el espíritu. Todos somos guerreros espirituales y si podemos aprovechar esa energía colectiva que podemos sentir el amor y la fraternidad entre nosotros.

También estoy aquí para decirles que hay una oportunidad en la soledad. Podría pasar el día de Navidad sola y deprimida acerca del hecho de que los demás de mis amigos están con sus seres queridos. Sería demasiado fácil ir a ese lugar. Pero me niego a permitir a esa indulgencia venenosa. En su lugar voy a empezar el día con una meditación profunda, la que me permite para acceder a ese bien profundo de calma interior y la conexión con mi ser superior y el amor universal, ese lugar donde la paz se apodera de ti. A continuación, he organizado una cena de Navidad, una cena de extraños, una oportunidad para que otras almas solitarias se reúnen para compartir una cena en la comodidad de la comunidad; una oportunidad de conocer a gente nueva, a compartir historias, reír y permitirnos sentir la alegría y la felicidad de la conexión humana simple.

Si usted está solo en esta Navidad, consuelese al saber que en realidad usted no está solo. Vaya y conéctese con extraños. Vaya al bar y entable una conversación con su vecino. Vaya a voluntar en un comedor de beneficencia y conéctese con otros por dar de su corazón. Vaya a una clase de yoga y fluya con una comunidad de almas de mentalidad similar. Recuerde que todos somos hermanos en este viaje de las almas y que ninguno de nosotros está nunca solo. Estamos todos conectados.

Desde mi corazón a los suyos…

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18 respuestas a Una Reflexión para la Navidad

  1. No estás sola, Jeannie! Te mando mis saludos desde aquí, Buenos Aires, Argentina!

  2. yoly pantaleon dijo:

    Considero muy oportuna tu publicacion y estoy muy de acuerdo con lo que planteas, Ahora bien y para seguir en esa linea, Sigue siendo mas interesante, sacar un aprendizaje y crecer cdo estas solo o sola, y no que estar rodeada de gente y seguir siendo un alma sola en medio del bullicio y la costumbre; ahi no se da el aprendizaje, pasa inadvertido el momento y solo queda el complacer al otro con tu presencia, pero insisto, ahi solo esta tu cuerpo, no tu ser, no tu alma.

  3. Esteban dijo:

    Muchos hemos pasado por fiestas solitarias. Yo actualmente valoro aquellos momentos porque me permitieron conocer la diferencia entre la soledad y la desolación (“soledad” en compañía).

  4. Muy alexionador tu ejemplo, y tienes razón nunca estamos solos. Los amigos, los vecinos,los necesitados son la familia que Dios nos regala. Y de eso se trata la vida, de compartir y dar lo mejor de nosotros lo que nos permite crecer espiritualmente. Feliz Navidad y que todo lo mejor te sea dado. Dios te bendiga.

  5. Eve dijo:

    Gracias por compartir tus experiencias. Realmente ,si espiritualmente, estas en paz, estas con Dios no te sientes solo. Estas en comunion con el universo y asi recibes la fortaleza para sentirte acompañada.
    Felices Pascuas. Dios te bendiga hoy y siempre

  6. Juan dijo:

    A los que anhelan pasar la navidad con algun ser querido, recordarles que el primer ser querido que tenemos a nuestro lado somos nosotros mismos!!!
    No lo olviden, en realidad nunca estamos solos… eso es solo una fantasia aprendida y la Navidad tambien!!!
    Feliz Navidad.

  7. anamaria dijo:

    ay que bello leer esto y yo tambien he pasado sola aun teniendo con quien estar….
    ha sido dificil pero es una leccion de que hay un poder espiritual muy grande en nosotros…
    a veces escojemos estar en soledad para conocernos y armonizarnos con nosotros mismos…
    igual seria muy lindo conocer gente que en realidad vibre como nosotros…

    gracias jeanie por compartirlo….

  8. leonardo dijo:

    Al expresar tu pensar abres tu corazon a un sentimiento que compates con todos nosotros que te apreciamos sigue adelante y no estas sola estamos contigo en pensamiento y espiritualmente

  9. AURELIANO CHAVEZ HURTADO dijo:

    Que hermoso mensaje;creo que la soledad no debe agobiarnos para nada ,al contrario; debemos aprovecharla como una gran oportunidad para reflexionar sobre como hemos conducido nuestra vida.Ademas, pensar en como podemos ayudar con lo poquito o mucho que DIOS nos hadado; aquienes definitivamente no cuentan con nada.Nadie estamos solos, todos estamos unidos espiritualmente. A Dios….gracias:….

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