¿Correr un Riesgo o No?


© Philippe Clément, http://en.arterra.be/

Ellos dicen que “no hay recompensa sin riesgo”. No tengo idea de quiénes son “ellos”, pero quienquiera que sean, son muy sabios. A lo largo de mi vida adulta he estado siempre dispuesto a correr riesgos; y no estoy hablando del tipo de riesgos que causa la adrenalina, tales como el puenting, o el tipo de riesgos dudoso, tales como hacer los juegos en Las Vegas. Estoy hablando de riesgos de la vida, el tipo de riesgos que requiere un equilibrio perfecto entre la practicidad y el arrojo, mezclados con sólo una pizca de locura.

El primer riesgo importante de mi vida adulta ocurrió a la edad ingenua de 20. Aunque nunca antes había salido del país (con la excepción de las seis horas en coche hasta la frontera con Canadá), embarqué en un avión, sola, y crucé el Océano Atlántico hasta España, donde iba a vivir durante todo un año. Aterricé en Madrid, un mundo lejos de mi familia y de la única vida que lo hubiera sabido, no conociendo a nadie y rodeado de piernas de jamón. Esta mudanza no sólo sería una de las experiencias que más altera a la vida, pero también más tarde llevaría a un trabajo de ensueño: un trabajo de planificación de viajes educativos para los estudiantes a España y América Latina (www.acis.com), un trabajo que hice por años y que me encantó, un trabajo que me daría la increíble oportunidad de viajar regularmente a España y América Latina. Este riesgo a trasladarse a un mundo desconocido en España resultaría ser el primero de una larga lista de elecciónes audaces en mi vida.

En 2003, después de que los eventos trágicos de 911 habían afectado gravemente a la industria de viajes de estudiantes, tomé otra decisión audaz: para mudarme a Washington, DC, otra ciudad donde no conocía a nadie, y una vez más dejando atrás una vida de familiaridad. En Washington, DC asistiría a la escuela de posgrado en la Universidad de George Washington, donde yo iba a estudiar las Relaciones Internacionales, poniendome en mi camino deseado de convertirme en un funcionario del Servicio Exterior. Por lo menos ese era el plan … Sin embargo, no me llevó más de un semestre en Washington para darme cuenta de que no era un burócrata. Después de mucha deliberación, tomé la decisión valiente y difícil a salir de la escuela de posgrado. Después de todo el trabajo (los examenes, las solicitudes para la universidad, los cursos requisitos) que había hecho para haberme matriculado en la Universidad de George Washington, no era una decisión facil y era un riesgo que tomé con un poco de ansiedad.

Dos meses después de haber corrido el riesgo de dejar la escuela de posgrado, me encontraba caminando por los pasillos de las Naciones Unidas, y mirando hacia fuera en las aguas cristalinas del lago de Ginebra, brillando con el reflejo de la majestuosa Alpes nevados atrás. “¿Cómo sucedió esto?”, Usted puede preguntar. Pues, después de salir de la escuela, empecé inmediatamente en busca de trabajo, y con toda sinceridad no tenía ningún idea de lo que estaba haciendo o dónde iba a terminar. En un sorprendente giro de los acontecimientos, me ofrecieron un puesto en una empresa de los derechos humanos en Washington, DC, que me envió a Ginebra, Suiza, durante tres semanas para trabajar en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Mientras estaba sentado allí con vistas al impresionante paisaje, escalofríos corrieron arriba y abajo de mi espina dorsal. Yo sabía que si yo no hubiera corrido el riesgo de abandonar la escuela de posgrado, no estaría teniendo la increíble experiencia de estar en los pasillos de las Naciones Unidas en Ginebra. Ese fue un momento crucial en mi vida, el momento en que se cristalizó para mí que es importante correr riesgos en la vida.

Al volver a Washington, DC, y ahora claro que la decisión de haber salido de la Universidad era la correcta, mi puesto a corto plazo en este trabajo fue llegando a su fin. Para mi sorpresa, me ofrecieron un puesto a tiempo completo. Aquí estaba yo habiendo dejado fuera de la escuela de posgrado, y prácticamente sin dinero, y que estaba siendo ofrecido un trabajo a tiempo completo. Perfecto, ¿verdad? Bueno, sí, excepto por el hecho de que mis instintos estaban gritando a mí no tomar este trabajo, y todo adentro de mí me dijo que aunque era una buena oferta, que no era el camino correcto para mí. Sin algún otro plan ni idea de que mi futuro daría lugar, y frente al hecho de que pronto se quedaría sin dinero, yo iba en contra de los consejos de mis padres (aquí es donde la dosis de locura es importante!), corrí otro riesgo y rechacé el trabajo. Yo sabía cuánto tiempo iba a durar mi dinero y sabía que necesitaría encontrar un trabajo antes de finales de agosto. El 24 de agosto, justo cuando estaba llegando a mi límite, me ofrecieron un trabajo diferente: un trabajo con un “start-up” Internet, una oportunidad increíble que me llevaría por un camino completamente diferente.

Aceptando este trabajo con mi primera “start-up” internet (junto con la decisión de rechazar la primera oferta) resultaría ser otra decisión brillante, y un riesgo bien tomado. Dentro de pocos meses, había sido ascendida a mi primera posición de gestión, y procedía a beneficiarme de la experiencia excepcional de construir un departamento nuevo, y además de tener la educación excitante y valiosa de experimentar mi primera adquisición. (Más allá de eso, no sabía que la decisión de aceptar esta puesta, llevaría cinco años después, a otra posición con un “start-up” internet en San Francisco.)

A principios de 2007, después de casi tres años muy excitantes y educativas en mi primera “start-up”, y ahora tienendo sólida experiencia en la gestión a las espaldas, tomé la decisión de dejar mi trabajo. Por toda mi vida yo siempre había querido mudarme a la costa oeste, y en este momento en mi vida hubo un amor en Los Ángeles para que valía la pena luchar. Así que renuncié a mi trabajo muy estable y bien remunerado en Washington, DC, empaqué todo mi apartamento, y conduje los 3.000 millas a través del país hasta Los Ángeles. Sin embargo, esto resultaría ser la decisión más arriesgada que yo había hecho nunca. Lo que pasa es que este hombre ya acabía de escoger a otra mujer en vez de mí, y yo era bastante terca (o tonta!) para tratar de luchar por él de todos modos.

Para mi consternación, llegué a Los Angeles para encontrarme a mí misma rechazada, con corazón roto, sin trabajo y sin amigos. Y peor aún, tuve el mal momento de llegar justo antes de la recesión que estaba a punto de llegar en 2008, y esto significaba que yo estaba iba a tener dos años dentro y fuera del desempleo y la inestabilidad. Estaba al punto de entrar en mi “noche oscura del alma“.

Bueno, tan estúpido como parece haber sido este riesgo, resultaría ser lo más atrevido, y ya su vez lo más gratificante que ya he hecho. Y en este punto ya había aprendido que la cantidad de la recompensa que recibimos es directamente proporcional a la cantidad de riesgo que tomamos. Esta mudanza a través del país hasta California iba a cambiar mi vida de forma espectacular, para el mejor: me llevaría a mi descubrimiento de yoga Anusara, que me salvaría de un período muy oscuro; daría lugar a un potente “despertar espiritual”, lo que llevaría a que yo sea una escritora en este momento; y daría lugar a una serie de puestos de trabajo que con el tiempo me llevaría a San Francisco, y la brillante vida que ahora estoy disfrutando.

Y esto me lleva al último (y espero lo mejor!) riesgo que he tomado. En enero perdí mi trabajo en mi segunda “start-up”, y me encontré en una encrucijada. Por una parte, yo podría continuar en busca de trabajo en el mundo de la empresa y las “start-ups”, que se había convertido en mi nicho durante los años anteriores, o por otra parte, podría tomar la decisión muy audaz para seguir mi felicidad y trabajar a convertirme en un escritora inspiradora. Por un lado podría elegir el camino que la sociedad dice que debe seguir, el camino de la carrera estable, con buen salario y beneficios. Por el otro lado, yo podría optar por seguir mi corazón hacia lo desconocido. La elección del último iría en contra de los consejos prácticos de todo el mundo a mi alrededor (incluyendo de mis padres), y absolutamente requeriría una amplia cantidad de locura. Pues, ¿Cuál camino cree Ud. que tomé yo? Si está leyendo esto, creo que sabe la respuesta.

Desde que tomé la decisión valiente de seguir mi dicha y caminar por el camino desconocido de la autora, en sólo tres meses he iniciado mi trabajo en dos idiomas diferentes, y he estado tan conmovida de recibir más de 5.000 aficionados en más de 30 países; todas que son almas increíbles que me están apoyando y alentando en mi camino.

Así que le pido esto: Cuando Ud. se encuentra en una encrucijada y se enfrenta a una decisión importante de su vida, la pregunta es “¿Correr un Riesgo o No?” … Ud. me diga la respuesta.

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8 respuestas a ¿Correr un Riesgo o No?

  1. DB dijo:

    La experiencia de irte a España o aceptar un trabajo en una nueva empresa para la cual no crees que tengas la experiencia adecuada pero aún así crees que tienes que intentarlo, tiene un valor importante y es un reto que hay que tomar. Puede salir bien o puede salir mal, pero como dices, hay que arriesgarse. Los retos son los que nos ayudan a crecer como personas. Yo te hubiera apoyado al 100% en ese tipo de decisiones, porque la experiencia personal que sacas vale mucho y la tendrás para el resto de tu vida.

    Sin embargo, tengo que decirte que la otra mitad de riesgos que tomaste me parecen más que retos, un poco locura y hasta falta de prudencia. Lo de irte detrás de un hombre a Los Angeles… qué te voy a decir, me parece una decisión poco racional y que acabó mal. El hecho de que te haya dirigido hacia otro camino en tu vida no quita que fuera una mala decisión 😉

    Siempre hay que pensar en “qué es lo peor que puede pasar?”. Si lo peor que puede pasar cuando aceptas un reto es un mal menor y hay un riesgo limitado, entonces adelante. Qué es lo peor que podía pasar cuando te fuiste a España? Aparte de que se te pegue el acento Gallego, supongo que lo peor es que volvieras a casa en dos semanas. Pero cuando lo peor que puede pasar es que tengas que vivir en el sofá de tu hermano,… hmmm… eso no me parece un riesgo aceptable. Si toda esa gente que se compró una casa más cara de lo que podía hubieran pensado “qué es lo que peor que puede pasar si no puedo pagar?” y la respuesta hubiera sido “me quedo en la calle”, probablemente más de uno estaría todavía viviendo en una casa más pequeña, pero no estarían en la calle.

    Cada uno tiene que seguir su pasión o vocación, porque si no luchamos para conseguir lo que el corazón nos pide, la vida no es lo mismo. Pero aceptando los retos con un riesgo calculado. Cuando lo peor que puede pasar no es aceptable, simplemente no es un riesgo que hay que tomar. Porque ya sabemos que hay que estar preparado para lo peor, verdad? 😉

    • Estoy de acuerdo, Dani. Por eso dije que hay que tener un equilibrio entre la practicidad y el arrojo. Es un equilibrio delicado. Pero creo con todo mi corazón, que los que logran lo más tienen también mezclado una pizca de locura, y no tienen miedo. ; )

    • También tengo que decirte que yo no creo en las decisiones malas. Yo creo que todo pasa por una razón y que siempre es una oportunidad para aprender. Mi punto es que si no se temes y tienes el valor de correr riesgos, cosas maravillas pueden pasar! Yo no cambiaría ni una cosa que hice. Y además hay que notar que el hombre no era la única razón para irme al oeste. Yo siempre había querido mudarme de todas maneras, antes de que conocía a él. El solamente fue el catalizador que me ayudó a correr el riesgo, lo que digo era unos de los riesgos mejores de mi vida!!

  2. Itzi Montoya dijo:

    Estoy totalmente deacuerdo en lo de tomar riesgos. Jeannie sos muy valienta en arriesgar tanto, estás haciendo un excelente trabajo inspirando a varias personas incluyendome a mi. Toda decisión en la vida y en especial las más difíciles te ayudan a crecer como persona, lo digo por experiencia. Me he dado cuenta que lo más importante es seguir tu corazón en esta vida, sólo así se puede ser felíz. Te felicito de verdad, se que vas a llegar muy lejos y vas a lograr tu sueños. Sigue así. Un abrazo =)

  3. nela dijo:

    hola… acabo de llegar a tu blog… y no tienes idea de lo bien que me esta haciendo leerte…

    🙂

  4. Leehov dijo:

    Yo estoy de acuerdo con lo que escribiste, es mas, trato de seguir mas esta filosofia de vida pero siempre esta la razon diciendome que no, que no puedo hacer locuras.
    Trato de escuchar mas mi instinto y me ha pasado que muchas veces por alguna razon alguien toma una decision y yo siento que no esta bien y cn el tiempo se demuestra que lo que mi instinto creia era lo mejor, porque nadie iba a salir perjudicado.
    Mi pregunta es: como aprender a saber qué es lo que nos dice el instinto? a veces no es muy claro, a mi me pasa que mi primer pensamiento es si y al segundo pienso no y después de nuevo si y me pongo muy indecisa hasta no saber qué era lo que mi instinto me dicto en primer lugar.
    Me podrias aconsejar sobre eso?
    gracias por inspirar

    • Hola Leehov,

      Muchas gracias por leer. Cuando la voz de la intuición nos habla, es muy importante que tenemos el valor de confiarla. Pero es importante que podemos reconocer lo que es nuestra intuición verdadera y lo que es nuestro pensamiento de ilusiones. Cuando realmente quiere algo puede ser díficil saber la diferencia. Para mi la meditación ha ayudado tanto con esta práctica. Por el tiempo, cuando la practicas más y más, se hace mucho más facil para reconocer inmediatamente lo que es realmente la voz de tu intuición. Cuando tienes esta certeza, entonces se hace mucha más facil tener el valor de confiar en ti mismo. Entiendes? Sé también que puede ser muy díficil seguir tu intuición cuando tu familia, tus amigos y la sociedad no están de acuerdo. Yo he experimentado esto muchas veces con mis elecciones. Pero he aprendido que cuando la voz de la intuición te habla, y cuando estás seguro de lo que te está diciendo, la cosa más importante es NO importar lo que piensa lo demás, y sino para confiar en tu mismo, en tu voz interior, en tu espiritú. Y cuando tienes más práctica en confiarla, se hace más y más facil hacerlo en el futuro.

      Espero que esto te ayuda. Siga meditando y siguiendo la voz interior!

      Un abrazo,
      Jeannie

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